Esta tarde azul taladra en mi cabeza las palabras que no pudieron salir de las entrañas. Son palabras sin forma, sin una fonética definida. Son un rumor que ensordece la poca razón que en algún momento creí tener. Son una masa informe que se revuelca en el fondo de esta cavidad.
Un lento escalofrío me invade; es el aire que entra por los ojos y la nariz, llega a mi cuello, se apodera de estas manos que nunca han servido para dar vida, sino por el contrario, matan las posibilidades. Siento cómo se apodera de mi pecho, recorre el vientre, el sexo, las piernas, las rodillas, llega hasta la uña más pequeña de mis deformes pies, apretujados en estas zapatillas de falsa dama.
Soy un trozo de hielo que se derrama en este suelo tibio.
Llegan a mis oídos las palabras sabias de los verdaderos hombres, pero no logran entrar. Murmullos, murmullos que no entiendo. No sé qué pasa con estos doloridos miembros... Petrificada, caigo sobre mis propios hombros...
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